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Nombre: Sauac
Ubicación: Alicante, Spain

23 junio 2009

Capitulo 2 "Despertar"

Entrada: 12/4/10 0:05

Tun tum..................................Tun tum...................Tun tum.............Tun tum.......Tun tum.......Tun tum.......Tun tum.......Tun tum.

Respira, respira: venga muchacho, haz un esfuerzo.
No puedo, mis pulmones están entumecidos por el frío.
"Animo Fran, venga, que la teoría es fácil, inspira, inspira.... ¡Joder!"
"i aaaaaaaaaaaaaaah !"
"Por fin; que aire mas calentito" mis pulmones se desentumecen con cada ola de aire que entra por mi boca.
Ahora abre los ojos, despacio, sin prisa.
Tomo conciencia de mi ser y puedo distinguir que me encuentro tumbado sobre una superficie dura, pero cálida, incluso empiezo a distinguir el poderoso y acogedor contacto del sol en mi cuerpo.
Hago caso a la voz que me guía a despertar de lo que parece ha sido un largo sueño.
Abro poco a poco los ojos y al mismo tiempo el sonido de todo lo que me rodea empieza a engullirme. La luz daña mis ojos, aparentemente acostumbrados a la oscuridad del mundo de Morfeo. Mis oídos se inundan de sonidos varios, unos mas familiares que otros pero todos producen el mismo resultado, un terrible y lacerante dolor en mi sien. Tras los parpados, la brillante luz del sol hace que el mundo se tiña de colores blanquecinos, que a cada segundo que pasa se va manchando de azul, con un leve tinte rojizo.
Los sonidos se aclaran en mi mente, ya soy capaz de distinguir las voces de varios individuos que discuten sosegadamente sobre cual es el mejor tratamiento para una insolación.
- Te aseguro, Palantios,- dice una voz ronca y grave- que con una compresa húmeda en la frente y un poco de sombra seria suficiente, incluso se le puede administrar algo de jalea real para acompañar a la rehidratación.
- Pues yo opino, Talantios,-contradice la segunda voz, mucho mas aguda y estridente- que deberíamos de meterlo en la fuente totalmente desnudo para hacerle bajar la temperatura corporal.
- Para ti todo tratamiento pasa por dejar totalmente desnudo al paciente.
- Las ropas son una gran fuente de infecciones, sobre todo en vagabundos tan sucios como este.
- Bah, eso no tiene ninguna base científica, es solamente una escusa para justificar el que vayas todo el día enseñando la barra de pan a todo el mundo. Menos mal que conseguí que te pusieses los calzoncillos antes de salir de casa.
- ah ja!¿ Y cuando fue la ultima vez que me viste enfermo?
- En invierno, cuando cogiste una pulmonía.
- Pero eso fue por ir desnudo. ¿Cuando he enfermado por un motivo que no fuese ese?
- De verdad hermano, eres desesperante. Bueno, bueno, parece que nuestro amiguito empieza a despertar.
Efectivamente, mis ojos se abren completamente en cuanto la luz ya no supone una tortura para ellos.
El tapiz azulado con manchas blancas que se dibujaba ante mi no es ni mas ni menos que el cielo salpicado por un banco de nubes. A los lados de mi visión veo dos figuras que se inclinan levemente sobre mi. A la izquierda esta un señor de avanzada edad, con las cejas pobladas de de blanco; abundante pelo blanco; que apenas deja distinguir si hay ojos debajo de ellas. La barba sigue la misma tónica y se ve intensificada porque se junta con la larga melena que le cae a los lados de la cara.
A la derecha se encuentra lo que parece ser su alter-ego, con aparentemente la misma edad, las arrugas lo delatan, es totalmente imberbe, de hecho no se aprecia ni un solo rastro de bello en su cabeza ni... en su cuerpo; "por el amor de dios, que alguien tape esas carnes; parece que se derritan por el contacto de sol.."
- ¡Hola! ¿como te encuentras amiguito?- Me pregunta el hombre de la barba- ¿puedes hablar?
Aunque tengo la garganta y la boca seca, consigo responder a su pregunta con un tímido “sí” que a malas penas acepta abandonar mis labios.
- Supongo que si me has entendido es que también hablas mi lengua, ¿verdad?
Con cada palabra que dice voy llegando a la total conciencia de mi cuerpo. El intenso calor del ambiente empieza a sofocarme. La sequedad de garganta me agobia y cuando intento mover algún musculo, un profundo entumecimiento se presenta como amo y señor de mi cuerpo.
- No me... puedo... mover- consigo decir venciendo la sequedad de boca- por favor... agua.
- Esto es lo que mas odio de los enfermos, nunca siguen el patrón de preguntas, ellos siempre a su aire.- protesta el hombre desnudo.
- Palantios coge un poco de agua de la fuente mientras yo lo ayudo a incorporarse un poco. Por favor señora,¿Seria tan amable de dejarme su parasol?
- Oye! Quien te a nombrado a ti su medico?- pregunta realmente indignado el hombre de la voz estridente.
- Pues lo has hecho tu mismo en el momento que sugeriste la idea de meterlo desnudo a la fuente. Ademas, soy tu hermano mayor...
- Por dos minutos!- protesta indignado, y al no obtener respuesta a sus quejas, gira sobre sus talones y se aleja rezongando- por dos minutos... ¿Hasta cuando me lo va a estar recordando? Debí de guardarme los modales y no dejar salir primero a los mayores... Pero claro, empezábamos a asfixiarnos en el útero y la cosa estaba fea...- el murmullo de voz se mezcla con el del agua cercana hasta quedar ahogado.
Mientras tanto, el hombre de la barba me ayuda a incorporarme colocándose tras de mi. Una vez sentado, con las piernas estiradas puedo observar que me encuentro en lo que parece ser una plaza con una fuente en el centro. La plaza esta adoquinada de losas ocres que son atravesadas por filas de baldosas rojas que empiezan en la fuente y se extienden radialmente desde ella. Es lo único que me permite ver la gente congregada a mi alrededor, la cual tampoco me abría dejado ver la fuente a mi derecha si no fuese porque se rompió el circulo al paso del hombre desnudo.
Hago memoria y la ultima escena que me viene a la cabeza es la de estar frente a una figura que me atraviesa el pecho con una espada. Aunque los recuerdos llegan a mi de forma un poco enrevesada, soy capaz de recordar mis últimos instantes de conciencia y, según veo, no coinciden en nada con la escena que tengo frente a mi ojos. Estoy casi seguro de que esto no es la universidad y por supuesto que estos no son alumnos de ella. De hecho, sus vestimentas son mas acordes a una película del siglo XVIII que a una universidad del siglo XXI. Incluso yo voy ataviado con un habito totalmente negro que se ajusta a mi cintura con lo que parece ser un cinturón de cuero.
La multitud se vuelve a abrir y por la brecha aparece de regreso el hombre desnudo con un cacharro de agua entre las manos y haciendo un brutal esfuerzo para no derramar su contenido.
Una mano grande y carnosa, con los dedos algo rechonchos, se posa en mi frente intentando adivinar la temperatura de mi cuerpo. Al mismo tiempo un pequeño parasol impide que los rayos del astro sigan maltratando mi confusa mente.
- Aunque no estoy acostumbrado a tratar a los de tu raza, me atrevería a decir que tu temperatura es correcta y que solo precisas de un poco de descanso en un lugar resguardado de este veraniego sol.
¿Los de mi raza? La pregunta asoma en mi mente pero no es capaz de dibujarse en mis labios y exteriorizarse, puesto que antes de poder hacerlo, el hombre desnudo vierte sobre mi el cántaro de agua que traía tambaleante.
¡Ups!- es todo lo que se le ocurre decir a la torpe figura.
Mira que llegas a ser torpe Palantios, al final como no accedí a meterlo en la fuente te las has ingeniado para hacerlo a tu manera. Totalmente desesperante.
No fue adrede hermano, sabes que mi equilibrio no es muy bueno y que mis manos son tormpes como las de un Orco.
No deberías decir esas cosas en publico o no tardaran en quitarte el titulo de mejor cirujano de Sundabar. Creo, sin miedo a equivocarme, que es mejor que quedes como un cabezota que como un torpe.- La sonrisa en los labios de Talantios ponía punto y final a la discusión fraternal.- Por favor, ve a la clínica y dile a Weeds que traiga una camilla para el muchacho. Y por favor, no se la tires en la cabeza cuando vuelvas, “manitas de mazapán”.- Y dando media vuelta, notablemente airado, Palantios desapareció de mi vista.
El frío liquido que había empapado mi cabeza provocó que se tensasen mis músculos,devolviendoles la movilidad y haciendo que mi cuerpo se estremeciera de frío
Gracias a la torpeza del anciano, ahora ya era capaz de mover algo mas mi cuerpo e incluso hago una tentativa de incorporarme un poco mas. Pero el hombre canoso frustra contundentemente mi movimiento posando una sola mano en mi hombro, mientras me traslada unas palabras de tranquilidad.
No te apresures chico, ahora te vamos a llevar a mi clínica y allí te terminaremos de dar el tratamiento que precisas, te aseguro que en poco tiempo podrás seguir tu camino.
De acuerdo- parece que la voz ha vuelto a mi cuerpo, con lo que ya soy capaz de contestar a algunas preguntas y expresar las que me rondan la cabeza.- ¿Donde estoy?
Mmmmm... Amnesia, no es un síntoma que me guste puesto que no concuerda con un sincope. Pero te diré, muchacho, que te encuentras en la gran Túrbula, capital del reino de Sundabar.
No me suena- la verdad es que nunca había sido bueno en geografía.
Tranquilo. Sera mejor que descanses hasta que te lleve a mi clínica, y seguro que sigues teniendo mucha sed. A ver si alguna de estas amables personas pudiese hacer la tarea que tan desastrosamente termino mi gemelo. A veces me avergüenzo de reconocer esto ultimo, pero supongo que no lo puedo cambiar.- Se notaba que las ultimas frases no iban dirigidas a mi puesto que su mirada se había quedado fija en el suelo, como si estuviese dialogando consigo mismo con la intención de espantar tales pensamiento de su cabeza.
Al poco, una señora de mediana edad, ataviada con un sencillo vestido rojo de seda y el pelo recogido en una cola, se acerco con un cuenco lleno de agua.
¿Me permites Talantios?
Por supuesto Geltrud.- Parece que son conocidos.- ya que has sido tan amable de acercarte, cuéntame, ¿Como van tus jaquecas?
Desde mi ultima visita- contesta la mujer- han remitido bastante y por lo menos ahora no veo alucinaciones estando despierta.- Mientras le da el parte al que parece se también su medico, me pone el cuenco en la comisura de los labios para que pueda beber, y con la proximidad de la señora, soy capaz de ver las profundas ojeras que contrastan con su blanca tez. Síntoma inequívoco de no poder conciliar un sueño tranquilizador.
El refrescante liquido se abre paso a través de mi gaznate como si de una lija se tratase,limando todas y cada una de las asperezas que atormentan mi garganta. La falta de costumbre de la acción de tragar provoca que el agua se meta en mis pulmones levemente, provocando una débil tos que indica al anciano medico que sobra de agua por el momento. Parece ser que la conversación con la mujer, Geltrud, ya ha terminado y ahora vuelvo a disponer de toda la atención del hombre que me mira con una leve mueca de intriga.
Parece ser que ya te encuentras mucho mejor pues ya no tienes un color tan blanquecino como hace unos minutos.
Delicadamente coge uno de mis brazos, lo alza y lo deja caer.
Como acto reflejo impido que este se estrelle contra el suelo.
Interesante. Jamas vi una recuperación tan rápida, aunque como he dicho antes, no suelo tratar a la gente de tu raza. Incluso me sorprende que estés tan tranquilo.
¿De mi raza?- ya no me costaba tanto expresar mis pensamientos
Vaya... la amnesia parece que no ha desaparecido, si muchacho, aunque también se me hace difícil saber la edad que tienes. Parece que te encuentras mucho mejor, ¿es así?
Si señor, ahora ya no tengo tan entumecido el cuerpo e incluso soy capaz de hablar, como puedes comprobar.- Mientras le doy el parte, voy comprobando cada centímetro de mi cuerpo mentalmente para ver si hay alguna irregularidad- Lo único es que tengo la vista un poco rara... todavía no termino de enfocar bien e incluso parece que vea todo a través de un velo rojizo.
Muchacho, a cada palabra que sale de tus labios me dejas mas desconcertado. Pero creo que voy a intentar que te mantengas por tus propios medios.
Dicho esto, el anciano separó su pierna de mi espalda y me invito a que sujetara el peso de mi cuerpo sobre mis brazos al mismo tiempo que él se retiraba.
Al ver que no me caía y que tenia la suficiente fuerza para mantenerme por mi mismo, el médico se coloco delante mía para poder hablar cara a cara conmigo.
Ciertamente si que tienes mejor aspecto, incluso creo que no vamos a necesitar esa camilla que trae mi patoso hermano.- Su mirada me indico a donde debía mirar.
Por detrás mía, a la derecha, se acercaban al trote dos hombres con una camilla. Junto a ellos, dejando las carnes ondular a cada paso, se encontraba Palantios, que aunque ya tenia una avanzada edad, era capaz de seguir el ritmo de los dos hombres, notablemente mas jóvenes que el. En cuestión de segundo puedo volver a disfrutar de la desnuda visión de Palantios a pocos centímetros de mi.
Creo que al final no vamos a necesitar la camilla- comenzó a explicar a los recién llegados- aunque por precaución sera mejor que no os la llevéis hasta estar seguro de que tiene fuerzas para mantenerse en pie y caminar un poco.
De la boca de Palantios se escucha escapar un resoplido de... ¿indignación?
Te he visto y oído hermano
Otro resoplido.
Bueno chico, dame una mano para que te ayude a levantarte- una fuerte manaza se tiende ante mi- Weeds, Jesh, ayudadle cogiéndolo por las axilas. Y tu Palantios échame una mano aquí delante.
Obedientemente los dos sujetos de la camilla me sujetan por las axilas mientras tiendo una mano a Talantios y otra a su antagónico gemelo. Un ahogado grito se escapa de lo mas profundo de mi alma; tengo la piel de color rojiza.
¿Que ocurre muchacho? ¿Te hemos hecho daño?- se interesa el medio y con un gesto de su cabeza ordena a los ayudantes que me den espacio.
De nuevo, las palabras no abandonan mi ser, la confusión se apodera de mi mente. Acerco mis manos a mi cara para poder verlas mas de cerca.
Ya no son las manos que yo recordaba tener, han cambiado. Con una forma esbelta y fuerte se ven bañadas de un intenso color rojizo salpicado por brillantes chispas allí donde las acaricia la luz solar. Las uñas negras, como las de un niño que se ha pasado todo el día jugando con la tierra, son duras como piedras y acabadas en una afilada punta semejante al pico de un pequeño Halcón que todavía no ha aprendido a levantar el vuelo.
Sin duda esas no eran mis manos, para nada.
Incapaz de apartar la mirada de ellas e inundado por la inmensa cantidad de preguntas que van tomando forma en mi cabeza, no me percato de que me han subido a la camilla y me trasladan a lo largo de la plaza y de diversas calles a cual menos parecida a las modernas ciudades del siglo XXI
Un chorro de frases inteligibles se introducen en mis oídos, la mayoría dirigidas a los portadores de la camilla y a la gente que se va cruzando por el camino, a penas soy capaz de prestarles atención pues son mis manos las que la tienen a tiempo completo.
Una dura bofetada me saca de mi ensimismamiento.
Chico, reacciona. Si no me hablas no puedo saber que es lo que te ha provocado el shock.- Es Talantios intentando captar mi atención.
Mis manos... mi piel... mis uñas- rápidamente me incorporo en lo que parece ser un lecho de reposo para los enfermos, al cual no tengo mucha idea de como he llegado.- ¡ Un Espejo, rápido !
La desesperación va abriéndose paso entre cada una de mis palabras y consigue llegar a los interlocutores presentes en la habitación.
Con una gesto de la cabeza, Talantios que estaba frente a mi, indica a uno de los anteriores camilleros que me concedan lo que pido. Mientras Palantios observa, ya no tiene esa expresión bobalicona, su ceño fruncido deja translucir la inmensa inteligencia que se esconde detrás de ese aire despreocupado que parecía tener en la plaza.
Pero antes de que te deje mirarte en el espejo debes decirme que es lo que te ha sobresaltado antes... yo y mi hermano podemos hacernos una idea, pero esperamos equivocarnos.
Mis manos...- mi vista se vuelve a centrar en ellas.- No son mis manos... no es mi piel... y estoy seguro de que esto no es pintura... Y lo mas importante ¿Como es que a vosotros, ambos médicos, no os parece raro?
Dime chico...
Me llamo Fran.- le interrumpo con brusquedad.
De acuerdo, Fran, ¿De donde eres? Y sobre todo, ¿De que raza eres?
¡ Joder ! ¿ Como que de que raza soy ? ¿ A que viene esa pregunta ?
Para poder responder las tuyas, primero necesitamos saber las respuestas a las nuestras.- era Palantios el que había hablado. Su gesto se había endurecido seriamente.
Tres profundas inspiraciones intentan traer algo de calma, aunque a malas penas sirven para algo.
Soy de raza blanca y español.- Por el momento era toda la información que tenia ganas de darle a unos absolutos desconocidos.
Tal vez nos hemos expresado mal.- Talantios parecía decepcionado con la respuesta.- Tal vez deberíamos haberte preguntado de que especie crees que eres, humano, elfo, enano, etc...
¡ Por el amor de dios, soy humano! - Aunque la afirmación había sido hecha con mucha fuerza, algo dentro de mi le había restado convicción.
Weeds, pasale el espejo a mi hermano.- Ordeno Talantios. Y con un ademan indico al hombre que había traído el objeto y al otro camillero que se retiraran. Ahora estaba a solas con Palantios y Talantios. Un tétrico ambiente se estaba apoderando de la estancia.
No eres humano, chico.- la brusquedad y sequedad de la afirmación hizo que incluso Talantios soltara una protesta hacia su hermano.
Te prefiero cuando eres torpe e idiota.- pero la afirmación era más para si mismo que para su pelado hermano.
Al menos, ya no eres humano.- prosiguió Palantios mientras me ponía el espejo frente a mi.- Eres un Demonio.

1 Comentarios:

Blogger Sara dijo...

por qué no escribes más? un besito dulce.

02 junio, 2010 17:51  

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